Agencia MANL
Ixtapaluca, Méx.- Elementos de la Comisión Estatal de Seguridad Ciudadana (CES) y la policía municipal de Ixtapaluca detuvieron a un implicado por el presunto delito de robo con violencia.
Los hechos ocurrieron en inmediaciones de la Unidad habitacional Cuatro Vientos, municipio de Ixtapaluca, donde se detuvo a Miguel N. Los agentes estatales se encontraban dando recorridos de seguridad en coordinación con policías municipales, cuando un hombre se acerca para solicitarles ayuda, ya que momentos antes fue amagado con una navaja por parte de un hombre que le quitó un teléfono móvil y un reloj.
Por lo que los elementos de seguridad le dieron alcance al sospechoso, a quien se le realizó una revisión preventiva, asegurándole una navaja plegable, un teléfono y un reloj, objetos que fueron reconocidos por la presunta víctima.
Así que el presunto delincuente fue trasladado y puesto a disposición de la autoridad ministerial correspondiente, donde se ampliará la investigación para saber si está relacionado con más actos ilícitos.
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miércoles, 6 de septiembre de 2017
CES detiene a un presunto asaltante que operaba en unidad habitacional de Ixtapaluca
viernes, 31 de octubre de 2014
Aseguran a dos sujetos por robo con violencia en Ixtapaluca
Agencia MANL
Ixtapaluca, Méx.- Derivado de las labores de seguridad y vigilancia que desarrolla la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), en coordinación con policías municipales de Ixtapaluca, se aseguró a dos hombres por su probable participación en el delito de robo con violencia.
Los involucrados responden a los nombres de Luis Antonio y Julio Cesar Benítez Montes, quienes fueron capturados en la colonia Centro de este municipio, decomisándoles dos objetos punzocortantes y tres celulares.
Fueron asegurados debido a la denuncia de una mujer, quien explicó a los agentes momentos antes que dichos sujetos la amagaron con un arma blanca para despojarla de sus pertenencias y huir.
Con los datos de la víctima se capturó a ambos sujetos metros más adelante y fueron puestos a disposición de la Autoridad Ministerial de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM), donde se inició la carpeta de investigación por el delito de robo con violencia.
Ixtapaluca, Méx.- Derivado de las labores de seguridad y vigilancia que desarrolla la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), en coordinación con policías municipales de Ixtapaluca, se aseguró a dos hombres por su probable participación en el delito de robo con violencia.
Los involucrados responden a los nombres de Luis Antonio y Julio Cesar Benítez Montes, quienes fueron capturados en la colonia Centro de este municipio, decomisándoles dos objetos punzocortantes y tres celulares.
Fueron asegurados debido a la denuncia de una mujer, quien explicó a los agentes momentos antes que dichos sujetos la amagaron con un arma blanca para despojarla de sus pertenencias y huir.
Con los datos de la víctima se capturó a ambos sujetos metros más adelante y fueron puestos a disposición de la Autoridad Ministerial de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM), donde se inició la carpeta de investigación por el delito de robo con violencia.
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martes, 25 de marzo de 2014
Desmantela SSC a banda dedicada al robo de transporte de pasajeros
Ixtapaluca, Méx.- Cuatro presuntos integrantes de una banda dedicada al robo de vehículos de transporte de pasajeros, entre ellos una mujer de 14 años, que utilizaban como distractor, y que además supuestamente participan en actividades de venta y distribución de enervantes, fueron capturados por elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), como resultado de la aplicación de filtros de seguridad en esta localidad.
Los asegurados responden a los nombres de Julio Ángeles Zencaula, Armando Terrones Villegas, Joaquín Pérez Brito y Karen N.N., esto a la altura del rancho El Carmen, fue detectado Ángeles Zencaula, a quien durante una revisión preventiva le fueron decomisadas 15 dosis de un elemento con características del enervante denominado cristal.
Esta persona refirió que además se dedicaba al robo de vehículos, principalmente del transporte de pasajeros y que en ese momento había entregado una combi a un cómplice en un domicilio de la colonia Citlamina, donde que fue capturado Armando Terrones Villegas, quien informó sobre otras dos personas quienes supuestamente ayudaban a la organización en el robo de las unidades, utilizando a la menor de edad como distractor para despojar a los choferes de los vehículos y objetos de valor.
Con la información se desplegó el operativo de seguridad hacia la colonia Tabiquera, donde se aseguró a Joaquín Pérez Brito y la joven de 14 años de edad, en un vehículo con un arma de fuego calibre .380mm, 137 cartuchos útiles de diferentes calibres, así como 15 bolsas con hierba seca similar a la marihuana, entre otros objetos, por lo que fueron presentados ante la autoridad ministerial de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM), donde se determinará su situación jurídica.
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martes, 18 de marzo de 2014
Capturan a dos sujetos por robo de vehículo con violencia
Agencia MANL
Ixtapaluca, Méx.- Personal de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), en coordinación con policías municipales, capturaron a dos supuestos asaltantes, además recuperaron una camioneta y mercancía de una empresa de helados.
Mediante la aplicación del operativo “Tractor Móvil”, sobre la carretera México-Cuautla, agentes de ambas dependencias aseguraron a quienes se identificaron como Adrián González Cisneros y Erick Brandon Martínez Aguilar, de 32 y 20 años, respectivamente.
La acción se registró cuando un ciudadano reportó el robo a mano armada de una camioneta, la cual transportaba seis refrigeradores, por lo que se inició la búsqueda de los presuntos implicados y a la altura del kilómetro 2 de la carretera México Cuautla, fue localizada mientras estaba tripulada por dos personas con las características descritas por el afectado.
Motivo por el cual se les marcó el alto y se les localizó una réplica de pistola y un cuchillo, quedando asegurados los posibles responsables y bajo resguardo la unidad y mercancía. Los implicados fueron presentados ante la autoridad ministerial de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM), donde se inició la carpeta de investigación por robo de vehículo con violencia.
Ixtapaluca, Méx.- Personal de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), en coordinación con policías municipales, capturaron a dos supuestos asaltantes, además recuperaron una camioneta y mercancía de una empresa de helados.
Mediante la aplicación del operativo “Tractor Móvil”, sobre la carretera México-Cuautla, agentes de ambas dependencias aseguraron a quienes se identificaron como Adrián González Cisneros y Erick Brandon Martínez Aguilar, de 32 y 20 años, respectivamente.
La acción se registró cuando un ciudadano reportó el robo a mano armada de una camioneta, la cual transportaba seis refrigeradores, por lo que se inició la búsqueda de los presuntos implicados y a la altura del kilómetro 2 de la carretera México Cuautla, fue localizada mientras estaba tripulada por dos personas con las características descritas por el afectado.
Motivo por el cual se les marcó el alto y se les localizó una réplica de pistola y un cuchillo, quedando asegurados los posibles responsables y bajo resguardo la unidad y mercancía. Los implicados fueron presentados ante la autoridad ministerial de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM), donde se inició la carpeta de investigación por robo de vehículo con violencia.
sábado, 14 de julio de 2012
Nueve horas de pesadilla vivió un grupo del Movimiento de Juventudes Cristianas
Proceso
Ahí, algunos pobladores de la zona las encontraron llorando y tiritando de frío.
Les dieron chocolate y café caliente. Una de ellas sacó un celular que mantuvo oculto y con él, llamó a los padres de familia. La denuncia en el MP se prolongó hasta la noche.
Durante la mañana del sábado, agentes de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México acudieron al lugar para levantar pruebas y recoger el resto de las pertenencias de los jóvenes. A kilómetros de ahí, cerca de su casa, Anabel se aferra a una ranita de peluche que le acaban de regalar sus padres y afirma que ya no quiere nada más: ni volver a ese lugar ni a otro campamento.
Ixtapaluca, Méx.- Era ya de noche cuando Anabel, una niña de 13 años, esperaba a su amiga Diana afuera de la letrina que sus compañeras del campamento católico montaron en un llano del ejido Pinagua.
Estaba oscuro y hacía mucho frío, cuando vio acercarse a un hombre vestido de negro y le preguntó “¿Quién eres?”, sin esperar lo que venía: “¡Quédate quieta y cállate, pendeja!” Así empezó la ruta de más de nueve horas de pesadilla.
“Bájate, pero despacio y si te bajas corriendo te doy un balazo”, le ordenó el hombre, uno de los 12 que integraban el comando que asaltó, la noche del jueves, la acampada del Movimiento de Juventudes Cristianas. El campamento, de unos 300 metros cuadrados, fue instalado a las nueve de la mañana del pasado lunes dentro de este paraje, en el ejido San Martín Cuautlalpan, municipio de Valle de Chalco, Estado de México. La zona colinda con el parque turístico El Colibrí, un rincón que combina llano y bosque y cuya entrada, en el kilómetro 56 de la carretera México-Puebla, está marcada por un arco de piedra.
Y uno de ellos estaba ahí, sobre un montículo elevado, afuera de la letrina, amenazando a Diana y Anabel.
Sin voltear atrás, ellas corrieron hacia el campamento donde encontraron algo peor: afuera de las nueve tiendas de campaña, estaban bocabajo y quietas sus 74 compañeras —mujeres de entre 12 y 18 años— más el grupo de 11 invitados, todos varones. Anabel vio a cada una de sus colegas que formaban parte de los eslabones Java, Córcega, Escocia, Fidji, Ellesmer y Nanshan, células de organizaciones más grandes dentro del movimiento juvenil católico, llamadas cadenas: “ Las mujeres estaban en un círculo y los hombres en hilera. Todos estaban con una persona que les estaba apuntando”.
No pudo ver más. El hombre le exigió que se mantuviera agachada. “Me puse a rezar y me dijeron que me callara. Recé sin abrir la boca”.
Uno del comando disparó al aire. Otros le siguieron y pidieron que les dieran todo objeto de valor: joyas, celulares, arracadas, dinero. Uno de ellos preguntó quién era la jefa y una de las representantes del grupo —de las mayores—, se levantó. Guiados por ella, los agresores entraron tienda por tienda y hurgaron en las mochilas hasta juntar el botín: 15 mil pesos en efectivo, 40 teléfonos celulares y 40 cámaras de video. No estaban satisfechos.
“¿Quién más trae celular?”, gritaron. Anabel no pudo dejar su honestidad a un lado: “Yo”. Un hombre la llevó a la tienda. La pesadilla se volvió infierno.
—¿Cuántos años tienes? —le preguntó uno de ellos, que portaba chamarra naranja y tenía el rostro cubierto con un paliacate rojo.
—Doce, mintió ella, pensando que tendría piedad.
—Está bien.
Y enseguida sintió sus manos tocándola con violencia en la vagina, los pechos y el trasero. Ella temblaba sin contener el llanto. “Ni aguantas nada”, le dijo él en el oído. Después la pateó en el estómago y las nalgas. “Ni aguantas nada”.
Dos de sus compañeras también fueron llevadas a las tiendas. Al final, siete fueron agredidas sexualmente; tres de ellas, con penetración.
Anabel no sabe bien qué pasó instantes después. Lo que sí recuerda es verse de nuevo bocaabajo, en el frío, junto a sus compañeras. Los hombres fueron golpeados también. A uno de ellos, de los mayores, un agresor le colocó su pistola entre las piernas y cortó cartucho.
—¿Con que no son maricones? Pues esta noche se van a hacer.
Accionó el gatillo. La bala no salió.
Los agresores les hicieron una advertencia: “Quédense hasta las seis, porque otros más locos sí los van a matar”. Y también les dieron una explicación: “Todo por votar por ese mariconcito como presidente”.
De pronto hablaban en dialecto. “No se les entendía”, relató Anabel. Y entre ellos, una mujer: “Escuché que se reía y que uno le dijo "sosténme esto, mi amor”.
El comando se fue alrededor de la una de la mañana. Se llevaron también un Chevy y un Pontiac. Aunque el acceso oficial es solo por una puerta de candado, que abre desde hace un año don Juventino —un hombre elegido por cuatro organizaciones de ganaderos—, hay otras rutas por las que pudieron haber salido.
De acuerdo con guardias comunales de Ixtapaluca y Río Frío, a esa zona también se llega por caminos desde Tlalmanalco, Amecameca y San Martín Texmelucan. Las primeras investigaciones arrojaron que, a 200 metros del campamento, se encontraron amarres de caballos: desde ahí pudieron haber visto el campamento los agresores que, esa noche del jueves, decidieron llevar a cabo el ataque.
Siete y media de la mañana del viernes. En medio de un frío atroz, las mujeres de la jefatura ordenaron a las jovencitas y los invitados que se colocaran sus tenis, tomaran una cobija y comenzaran el descenso de siete kilómetros y medio hasta la carretera.
Estaba oscuro y hacía mucho frío, cuando vio acercarse a un hombre vestido de negro y le preguntó “¿Quién eres?”, sin esperar lo que venía: “¡Quédate quieta y cállate, pendeja!” Así empezó la ruta de más de nueve horas de pesadilla.
“Bájate, pero despacio y si te bajas corriendo te doy un balazo”, le ordenó el hombre, uno de los 12 que integraban el comando que asaltó, la noche del jueves, la acampada del Movimiento de Juventudes Cristianas. El campamento, de unos 300 metros cuadrados, fue instalado a las nueve de la mañana del pasado lunes dentro de este paraje, en el ejido San Martín Cuautlalpan, municipio de Valle de Chalco, Estado de México. La zona colinda con el parque turístico El Colibrí, un rincón que combina llano y bosque y cuya entrada, en el kilómetro 56 de la carretera México-Puebla, está marcada por un arco de piedra.
Y uno de ellos estaba ahí, sobre un montículo elevado, afuera de la letrina, amenazando a Diana y Anabel.
Sin voltear atrás, ellas corrieron hacia el campamento donde encontraron algo peor: afuera de las nueve tiendas de campaña, estaban bocabajo y quietas sus 74 compañeras —mujeres de entre 12 y 18 años— más el grupo de 11 invitados, todos varones. Anabel vio a cada una de sus colegas que formaban parte de los eslabones Java, Córcega, Escocia, Fidji, Ellesmer y Nanshan, células de organizaciones más grandes dentro del movimiento juvenil católico, llamadas cadenas: “ Las mujeres estaban en un círculo y los hombres en hilera. Todos estaban con una persona que les estaba apuntando”.
No pudo ver más. El hombre le exigió que se mantuviera agachada. “Me puse a rezar y me dijeron que me callara. Recé sin abrir la boca”.
Uno del comando disparó al aire. Otros le siguieron y pidieron que les dieran todo objeto de valor: joyas, celulares, arracadas, dinero. Uno de ellos preguntó quién era la jefa y una de las representantes del grupo —de las mayores—, se levantó. Guiados por ella, los agresores entraron tienda por tienda y hurgaron en las mochilas hasta juntar el botín: 15 mil pesos en efectivo, 40 teléfonos celulares y 40 cámaras de video. No estaban satisfechos.
“¿Quién más trae celular?”, gritaron. Anabel no pudo dejar su honestidad a un lado: “Yo”. Un hombre la llevó a la tienda. La pesadilla se volvió infierno.
—¿Cuántos años tienes? —le preguntó uno de ellos, que portaba chamarra naranja y tenía el rostro cubierto con un paliacate rojo.
—Doce, mintió ella, pensando que tendría piedad.
—Está bien.
Y enseguida sintió sus manos tocándola con violencia en la vagina, los pechos y el trasero. Ella temblaba sin contener el llanto. “Ni aguantas nada”, le dijo él en el oído. Después la pateó en el estómago y las nalgas. “Ni aguantas nada”.
Dos de sus compañeras también fueron llevadas a las tiendas. Al final, siete fueron agredidas sexualmente; tres de ellas, con penetración.
Anabel no sabe bien qué pasó instantes después. Lo que sí recuerda es verse de nuevo bocaabajo, en el frío, junto a sus compañeras. Los hombres fueron golpeados también. A uno de ellos, de los mayores, un agresor le colocó su pistola entre las piernas y cortó cartucho.
—¿Con que no son maricones? Pues esta noche se van a hacer.
Accionó el gatillo. La bala no salió.
Los agresores les hicieron una advertencia: “Quédense hasta las seis, porque otros más locos sí los van a matar”. Y también les dieron una explicación: “Todo por votar por ese mariconcito como presidente”.
De pronto hablaban en dialecto. “No se les entendía”, relató Anabel. Y entre ellos, una mujer: “Escuché que se reía y que uno le dijo "sosténme esto, mi amor”.
El comando se fue alrededor de la una de la mañana. Se llevaron también un Chevy y un Pontiac. Aunque el acceso oficial es solo por una puerta de candado, que abre desde hace un año don Juventino —un hombre elegido por cuatro organizaciones de ganaderos—, hay otras rutas por las que pudieron haber salido.
De acuerdo con guardias comunales de Ixtapaluca y Río Frío, a esa zona también se llega por caminos desde Tlalmanalco, Amecameca y San Martín Texmelucan. Las primeras investigaciones arrojaron que, a 200 metros del campamento, se encontraron amarres de caballos: desde ahí pudieron haber visto el campamento los agresores que, esa noche del jueves, decidieron llevar a cabo el ataque.
Siete y media de la mañana del viernes. En medio de un frío atroz, las mujeres de la jefatura ordenaron a las jovencitas y los invitados que se colocaran sus tenis, tomaran una cobija y comenzaran el descenso de siete kilómetros y medio hasta la carretera.
Ahí, algunos pobladores de la zona las encontraron llorando y tiritando de frío.
Les dieron chocolate y café caliente. Una de ellas sacó un celular que mantuvo oculto y con él, llamó a los padres de familia. La denuncia en el MP se prolongó hasta la noche.
Durante la mañana del sábado, agentes de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México acudieron al lugar para levantar pruebas y recoger el resto de las pertenencias de los jóvenes. A kilómetros de ahí, cerca de su casa, Anabel se aferra a una ranita de peluche que le acaban de regalar sus padres y afirma que ya no quiere nada más: ni volver a ese lugar ni a otro campamento.
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